Contaba yo con 19 años, y contaba con tan sólo 400 pesos para poder iniciar mi vida sexual. Tenía que decidir entre mi novia de dos meses o los placeres de una profesional del sexo.
Busco en los diarios, encontré una casa de citas por los rumbos del metro politécnico. Aún recuerdo que la casa no era lo que esperaba, pero ya estaba ahí. Había tan sólo 4 chicas viendo la TV, todas en lencería.
Las chicas no eran espectaculares pero sí jovenes, me decidí por Gaby, una chica de 23 años con lencería blanca. Ella era gordita, olía a desodorante barato pero tenía una buena actitud.
Aún recuerdo cuando se desnudo y me permitió besarle y explorar su vagina. Era la primera vez que tenía algo así frente a mis ojos!!! Su vagina era velludita, no olía mal y decidí hacerle sexo oral. No tenía la menor idea de como hacerlo pero me dejó hacer lo que quise.
Supongo que le gustó, porque me hizo un delicioso sexo oral sin condón, supongo que en agradecimiento a la exploración primeriza de su sexo, o tal vez reconoció que yo era virgen.
Realmente disfrute esas primera embestidas en posición de misionero, no pude contenerme y en tan sólo dos minutos había desahogado todo lo que había contenido en las últimas semanas.
Pensé que el servicio había terminado y que debía retirarme, pero no… empezó a charlar conmigo y me dijo que me regalaría otro round… así después de 15 minutos, pude volver a embestirla en posición de perrito, fue espectacular ver ese trasero redondo, blanco y grande. En esa ocasión duré un poco más.
Terminado el encuentro me besó, no me pidió un “extra” o propina.
Me ofreció la regadera, pero quería llevarme su aroma… nunca regresé al lugar. Pero en realidad fue una buena experiencia, aún acudo a prostíbulos y bares en busca de una chica como Gaby, pero aún no la encuentro, sigo en espera de repetir una excelente primera vez.